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Suspensión de gasoductos en Canadá es celebrada y criticada

Por Isabel Inclán. Corresponsal

Calgary, 5 Oct (Notimex).- La decisión de la petrolera TransCanada de suspender sus proyectos de oleoductos Energy East Pipeline y Eastern Mainline fue celebrada hoy por grupos ambientalistas y aprovechada por la oposición para criticar las políticas energéticas del gobierno de Justin Trudeau.

Este jueves la compañía canadiense, con sede en Calgary, argumentó “una cuidadosa revisión de las actuales circunstancias” como la razón por la que suspendió esos proyectos de 16 mil millones de dólares, que llevarían petróleo de Alberta (oeste) a las provincias de Quebec y New Brunswick (este).

La empresa había propuesto estos oleoductos cuando el precio del barril de petróleo estaba en 100 dólares, mismo que ha ido bajando, mientras que el gobierno federal, presionado por los grupos ambientalistas e indígenas ha impuesto mayores regulaciones ambientales.

Numerosos grupos indígenas localizados en la ruta por donde pasarían los oleoductos se oponían rotundamente al plan de expansión. Los indígenas culpan a las industrias de contaminar en agua de los lagos donde pescan.

"La decisión de este jueves de TransCanada demuestra que cuando las Primeras Naciones (comunidades originarias) están unidas, apoyadas por aliados no indígenas, ganamos", dijo el Gran Jefe Serge Simon del Consejo Mohawk de Kanesatake.

El anuncio fue aprovechado por la oposición conservadora en la Cámara de los Comunes para criticar la política energética del gobierno liberal de Trudeau.

“Menos empleos canadienses y más importación extranjera de petróleo a Canadá, ese es el gran trabajo de los políticos”, criticaron los conservadores.

El gobernador de New Brunswick, Brian Gallant, lamentó la cancelación del oleoducto que llevaría petróleo de las arenas bituminosas de Alberta a su provincia, y consideró que la decisión se debió a los cambios en los mercados internacionales y el impacto negativo de los precios del petróleo.

El ministro de Recursos Naturales, Jim Carr, afirmó que la medida de TransCanada fue “una decisión de negocios” y recordó que otros gasoductos aprobados por el gobierno siguen en construcción y que un tercero comenzará sus operaciones pronto.

Aseguró que en la aprobación de estos proyectos se consultó a los canadienses y a los indígenas de los territorios del norte respecto a su impacto ambiental considerando “evidencias científicas”.

“Si bien es cierto que reconocemos los desafíos actuales del mercado relacionados con la baja de los precios de los productos básicos, estamos viendo señales de crecimiento en el sector”, añadió Carr.

El presidente de TransCanada, Russ Girling, informó que la empresa seguirá enfocada en su programa de capital a corto plazo de 24 mil millones de dólares, que se espera genere crecimiento en ganancias y flujo de caja para apoyar una tasa de crecimiento anual de dividendos esperada en un rango de ocho a 10 por ciento para 2020.

TransCanada protagonizó una diferencia comercial entre Canadá y Estados Unidos por la negativa de éste a permitir la creación del oleoducto KeyStone XL, el cual finalmente fue aprobado por la administración de Donald Trump, aunque condicionada a emplear materiales estadunidenses.

En junio del año pasado la petrolera canadiense ganó, junto con la estadunidense IEnova, y a través de Infraestructura Marina del Golfo, la licitación de la Comisión Federal de Electricidad para construir el gasoducto marino Sur de Texas-Tuxpan, con una oferta valuada en 2.1 billones de dólares.

TransCanada opera una red de gasoductos de gas natural de 67 mil kilómetros y es uno de los más grandes almacenadores de gas del continente con una capacidad de almacenamiento de 368 mil millones de pies cúbicos.


NTX/I/II/LGS/REFORMA14/INTERNACIONAL
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